Ir al contenido principal

La lección que me dio el salón más difícil al punto de casi quebrarme aquel año de 1991

 La lección que me dio el salón más difícil

En 1991, a mis 14 años, entré en mi tercer año de secundaria con un desafío inesperado. A sugerencia de mi profesora de matemáticas, me ofrecí voluntariamente para unirme a un nuevo salón, uno compuesto por: 

  1. Estudiantes que habían repetido el año
  2. Algunos recién llegados de otras ciudades 
  3. Otros, trasladados por la directiva. 

Era un grupo que, para ser honesta, se sentía intenso, y yo era la única que estaba ahí por elección.

La primera tutora no pudo lidiar con la intensidad del grupo, pero el segundo, nuestro maestro Pedro Morán, nos enseñó una valiosa lección de liderazgo. 

Con estrategia y una firmeza respetuosa, se mantuvo hasta el final, ganándose el respeto de todos. 

Años después, supe que mis compañeros, ya en 5to de secundaria, solicitaron que él volviera a ser su tutor. Su impacto fue profundo.

Ese año no fue fácil. Competí por el primer puesto en aprovechamiento y conducta con dos muchachos. Navegué por un mar de bromas de mal gusto, y aunque en ese momento no lo sabía, estaba sobreviviendo al bullying. Fue una mezcla de competitividad, retos constantes y, a veces, agotamiento mental y emocional. Pero la entereza que me daba mi familia me mantuvo en pie.

El punto culminante de ese viaje llegó el día de la clausura.

Mi tutor me dijo: “Isaura, debes estar en el grupo de los alumnos más destacados en conducta y aprovechamiento”.

 Con una mezcla de asombro y nerviosismo, escuché mi nombre completo en el estrado. Entre los aplausos y frente a toda la comunidad del colegio, la directora me entregó el diploma de primer puesto. Mis lágrimas de emoción lo decían todo: había cumplido mi deber escolar y había superado los retos del camino. Dios y la vida me estaban diciendo que era una campeona.

Hace poco, volví a ver ese diploma, y fue como si la adolescente que fui me susurrara: 

"Isaura, cree en ti. Si fuiste capaz de luchar punto a punto con dos caballeros por el primer puesto en el salón más difícil, puedes hacer mucho más. No te rindas, yo creo en ti."

Esta historia es un recordatorio de que la resiliencia se construye en las batallas más inesperadas, la confianza en uno mismo es la brújula que nos guía, y la constancia es la fuerza que nos lleva a la meta.

¿Cuál ha sido un momento de tu vida donde un desafío inesperado te enseñó una lección valiosa sobre ti mismo? 

Y si esta historia te inspiró, compártela con alguien que necesite creer en su potencial hoy.






Comentarios

Entradas populares de este blog

El Grito del Pasado en el Cuartel: Cómo la Comunicación Convierte a la Tropa en Guardianes de la Historia Peruana

  La Trinchera de la Historia: Una Conferencia Inolvidable La mañana era de rutina en el Cuartel Ramón Zavala de Trujillo en 2017. Para el personal de la 32ª Brigada de Infantería , la defensa de la patria se traduce en entrenamiento, disciplina y estrategia. Sin embargo, ese día, mi misión fue mostrarles que la defensa de la patria también significa proteger su alma : el Patrimonio Cultural de Perú. Como arqueóloga, he aprendido que el campo más fértil para la conservación no está solo en las ruinas, sino en la mente de las personas. El diploma que recibí del Gral. Brig. Oswaldo Martín Calle Talledo no es solo un pedazo de papel; es la prueba de que la Comunicación Estratégica tiene un poder transformador incluso en el ámbito militar. Mi tarea fue traducir la riqueza arqueológica e histórica de La Libertad, cuna de culturas milenarias, a un lenguaje que resonara con su misión: proteger lo nuestro . Al hablarles de la magnificencia de Chan Chan o la sofisticación Moche, ...

Lo que NO debes hacer durante un monitoreo arqueológico (si quieres proteger el patrimonio y también a la comunidad)

Paisaje Altiplánico-Puno ¡Hola! Un monitoreo arqueológico no puede convertirse en una traba para el desarrollo, ni en una excusa para romper la relación entre cultura y bienestar. La labor del arqueólogo requiere técnica, pero también escucha, empatía y capacidad de comunicar con todos los actores de la comunidad. Hace 8 años regresé a Puno, esta vez a trabajar,  pues de niña había vivido un año allá. Entonces en mi estancia en la región, trabajaba con otros colegas arqueólogos, cada uno éramos responsables de monitorear el movimiento de tierras de las obras de saneamiento en diversos poblados del SE de Puno ciudad. Un buen día ,  un colega había hallado evidencia arqueológica superficial durante el monitoreo en la localidad asignada.   Lo primero que hizo fue detener toda la obra de saneamiento. Sin escuchar a los ingenieros, al topógrafo ni a la autoridad comunal. Y lo peor: no dialogar con la comunidad.  Resultado: obras paralizadas, población molesta y un p...

2001: El año en que debuté en el mundo laboral... y me enfrenté a mi primera gran lección de ética profesional.

Año 2001, mi Debut en el Mundo Laboral Arqueológico Tenía poco más de tres meses luego de haber sustentado mi proyecto  de investigación para obtener el titulo profesional cuando supe de una convocatoria laboral fuera de la ciudad donde radico, entonces al saber quien era el responsable de la convocatoria, me contacte con él, me explicó que solo se reconocería los pasajes a la zona de residencia y trabajo por un mes y alimentación, como anhelaba ganar experiencia accedí y es asi como tuve  mi primera experiencia formal como profesional. Dicha propuesta me llevó a la región Amazonas junto a dos colegas más, para sumarnos a un proyecto de investigación en un poblado al sur de la capital de la región. Todo comenzó bien. Durante la primera fase del trabajo (prospección, reconocimiento y registro del material de superficie) nos adaptamos al entorno, al ritmo del equipo y a las exigencias del proyecto. A mitad de mes, se nos comunicó que recibiríamos una propina: 300 soles, pero ha...